Teatro a precio justo

El teatro cuesta. Detrás de cada obra de teatro hay una cantidad inmensa de trabajo, de horas y de recursos invertidos, y cuando finalmente las obras consiguen ver la luz del día y estrenar, cada boleto vendido cuenta, no solo para recuperar la inversión sino para lograr, en el mejor de los casos, un pago justo por el trabajo de todos los participantes, que función a función, se entregan para el disfrute de todos nosotros.

Los espectadores, al asistir a una sala, decidimos que el teatro es importante. Algo encontramos en esta experiencia que consideramos significativa… valiosa.

Cuando decimos que “el aplauso es el alimento del actor”, no estamos siendo literales. La necesidad de atraer nuevos públicos nos ha orillado a elucubrar toda clase de estrategias alrededor de descuentos, promociones y cortesías, que lejos de convertirse en efectivos programas de accesibilidad de públicos, han abaratado el trabajo escénico.

Teatro La Capilla, si bien no es un teatro público, es un teatro que cuenta con el apoyo del programa México en Escena, el cual nos permite mantener las mejores condiciones posibles para las compañías que aquí se presentan, y en consecuencia, subsidiar lo más posible el costo del boleto al espectador.

Buscamos ser, más que un edificio que alberga puestas en escena y vende los boletos, verdaderos aliados de los artistas y verdaderos cómplices de la escena teatral en México, y es en esa tónica que hemos decidido arrancar un programa piloto que titulamos: “Precio Justo”, del cual algunas de las obras programadas dentro de este primer semestre de 2018, han decidido participar. El programa es muy simple: desaparecimos las listas de invitados, los precios de promoción, las cortesías y los 2×1, y en su lugar preferimos confiar en el criterio del espectador para decidir el valor del boleto que está a punto de pagar. Con ese fin hemos dispuesto de un menú de precios abiertos al espectador, que pueden ir de los $50 a los $300 pesos.

Sabemos que la situación económica de cada espectador es distinta, que no siempre se está en condiciones de pagar un boleto completo, o que los espectadores frecuentes necesitan de un incentivo para poder consumir tanto teatro como deseen. Sabemos también que todos quienes nos visitan comparten un amor por el teatro y el deseo de que este arte subsista y de que sus hacedores puedan vivir dignamente por la labor que ofrecen a la sociedad.

El poder decidir el precio de tu propio boleto es un arma muy poderosa, que con mucho gusto te queremos compartir. Confiamos en que la usarás con criterio.